El corazón es la parte de la alcachofa que de verdad se come: la base tierna que queda cuando le quitas las hojas duras de fuera, las puntas y la pelusa del centro. Todo lo demás, que es más de la mitad de la pieza, va a la basura.
De ahí viene el precio y de ahí viene la pereza: limpiar alcachofa fresca es lento, mancha las manos de negro y, si te dejas algo, amarga.
Corazón o alcachofa entera: no es lo mismo
- El corazón es solo esa base. Ni una hoja. Se come entero, con tenedor, y no hay nada que apartar en el plato.
- La alcachofa entera de conserva lleva también las hojas tiernas de dentro. Tiene más presencia en el plato y aguanta mejor la plancha.
Para ensaladas, pasta y cremas, corazón. Para comerla templada con jamón o a la plancha, cualquiera de las dos.
¿Los de bote se comen tal cual?
Sí. Los corazones en conserva ya están cocidos: salen del tarro listos para comer. No hay que hervirlos ni hacerles nada.
Crudos, en el sentido de alcachofa cruda recién cortada, no se comen casi nunca: es una verdura dura y amarga sin cocinar.
Lo que sí cambia mucho es si los calientas. Un par de minutos de sartén fuerte, con la cara del corte hacia abajo, y pasan de «verdura de tarro» a plato de restaurante. Lo tienes paso a paso en las alcachofas de bote al ajillo.

En aceite o al natural
Los que van en aceite de oliva traen el sabor puesto y ese aceite se aprovecha: es la base del ajillo o de un aliño. Los que van al natural, en agua, son más neutros y piden más mano.
Los nuestros llevan tres ingredientes: alcachofa, aceite de oliva y sal. Nada más. Se pelan a mano, una a una, en el obrador de Corella con la alcachofa recién llegada del campo. Por eso no hacen falta ni conservantes ni colorantes.
Cuántos por persona
Un tarro de 380 g da para dos raciones: un entrante para dos, o dos ensaladas. Si es el plato principal —una pasta, por ejemplo—, cuenta un tarro para dos personas.
Cómo se guardan una vez abierto
- A la nevera, en un recipiente de cristal cerrado.
- Cubiertos con su propio aceite. Lo que queda al aire se seca y se oscurece.
- Tres o cuatro días. No vuelvas a guardarlos en la lata o el tarro metálico abierto.
- Congelar, mejor no: la textura se rompe y salen blandos.
Cinco maneras de comerlos
- Tal cual, con su aceite y sal en escamas. Aperitivo en treinta segundos.
- Al ajillo, dorados en sartén. La receta.
- Con pasta, salteados y ligados con el agua de cocción. La receta.
- En crema, con puerro y patata y sin nata. La receta.
- A la plancha o en freidora de aire, para que queden crujientes por fuera. Las tres formas.
Qué mirar en la etiqueta
Dale la vuelta al tarro antes de comprarlo. Una conserva de alcachofa buena tiene una lista corta: alcachofa, aceite, sal y poco más. Si aparecen correctores de acidez de sobra, aromas o un aceite sin apellido, es otra categoría de producto.
Puedes ver los nuestros en corazones de alcachofa en aceite de oliva, y el resto de la huerta en verduras en conserva.