Crema de alcachofa de Mi Conserva, hecha solo con alcachofa y sal

Crema de alcachofas casera, sin nata

Una crema de alcachofas buena tiene un problema y una trampa. El problema es que amarga con facilidad. La trampa es la nata, que lo arregla todo tapando el sabor de lo que has puesto.

Aquí va la receta sin nata, y luego el atajo para los días que no hay tiempo.

Ingredientes (4 raciones)


Paso a paso

  1. Pocha el puerro. En dados, a fuego suave con un chorro de aceite, ocho minutos. Sin que coja color. Si se dora, la crema sale marrón y con sabor a tostado.
  2. La patata. En dados pequeños, con el caldo. Doce minutos a fuego medio, hasta que se deshaga al apretarla. La patata es lo que da cuerpo: por eso no hace falta nata.
  3. Las alcachofas, al final. Escurridas, los dos últimos minutos. Ya vienen cocidas: solo tienen que calentarse. Si las hierves un cuarto de hora, pierden el sabor por el que las has comprado.
  4. Tritura de verdad. Dos minutos largos a máxima potencia, más de lo que te parezca necesario. Ahí está la textura sedosa.
  5. Cuela por un colador fino si la quieres de restaurante, y corrige de sal y pimienta blanca.

Un hilo de aceite crudo por encima al servir, y nada más.

Las dos cosas que salen mal

Me amarga

Casi siempre es la alcachofa fresca mal limpia: las hojas exteriores y la pelusa del centro amargan, y basta con que quede algo. Con corazones en conserva no pasa, porque van pelados a mano hasta dejar solo el corazón. El otro motivo es el puerro dorado de más.

Se me pone marrón

La alcachofa se oxida en cuanto la cortas. Si partes de fresca, mantenla en agua con limón o con perejil mientras trabajas. La que viene en tarro ya está estabilizada.

Crema de alcachofa de Mi Conserva

El atajo

Nosotros la hacemos en el obrador con dos ingredientes: alcachofa y sal. Sin nata, sin patata y sin caldo concentrado; la textura la pone la propia alcachofa. Son 17 kcal por 100 g y un minuto de cazuela.

Está aquí: crema de alcachofa, tarro de 210 g.

Cómo servirla

  • Caliente, de primer plato, con un huevo poché encima o unas virutas de jamón crujiente.
  • Como salsa, napando un pescado blanco o unas verduras a la plancha.
  • Fría, de untar, sobre tosta con anchoa. Espesa un poco en la nevera.
  • Con unas gotas de aceite de los hongos por encima: es el remate que más sube el plato.

Y si lo que te apetece es la alcachofa entera, mira las alcachofas de bote al ajillo o las tres formas de comerlas en conserva.

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