La menestra de bote tiene mala fama por un motivo concreto: mucha gente la calienta en el microondas tal cual, con su agua, y se come una verdura blanda y sosa. No es culpa de la menestra, es culpa del método.
El arreglo son cinco minutos de sartén. Y entonces pasa de «calentar y comer» a plato de casa.
Qué lleva dentro (y por qué importa)
Nuestra menestra de verduras de Navarra lleva zanahoria baby, espárragos blancos, guisantes, alcachofa y judía verde. Verdura de la Ribera, sin conservantes ni colorantes, y 34 calorías por cada 100 gramos.
Es una mezcla pensada para que cada verdura aguante su textura. Por eso el objetivo al cocinarla no es «hacerla», que ya está hecha, sino dorarla y darle grasa y sal.
El salteado que lo cambia todo
- Escurre y espera. Dos minutos en el colador. El agua es lo que impide que dore.
- Ajo primero. Dos dientes laminados en aceite de oliva, a fuego medio, hasta que empiecen a tomar color.
- Jamón. Taquitos, treinta segundos, que suelte la grasa sin quedarse seco.
- La menestra, al final. Dos minutos a fuego fuerte, moviendo la sartén en lugar de remover con cuchara: así no se rompen los espárragos ni la alcachofa.

Cuatro variantes con lo que tengas
- Con huevo. Un huevo escalfado encima y tienes cena completa. Te contamos cómo escalfarlo sin romperlo aquí.
- Sin jamón. Cambia el jamón por unos hongos en aceite de oliva y queda igual de sabrosa, en versión vegetariana.
- Con patata. Patata cocida en dados, dorada aparte y mezclada al final. Es la menestra de domingo.
- En ensalada de pasta. Fría, con pasta corta y tomate cherry. Aguanta el táper sin problema.
Un apunte sobre el líquido
No tires el caldo del bote si vas a hacer una crema o un arroz: tiene sabor de verdura y liga bien. Para saltear, en cambio, estorba.
Mira también el resto de nuestras verduras en conserva o, si lo que buscas es plato completo, los platos ya cocinados.